Dijo no Ariel Holan. Dijo no Gabriel Milito. Dijo no Daniel Garnero. Dijo no Gustavo Alfaro. Nadie quería dirigir a este Independiente cada vez más lejos de su gloriosa época de Rey de Copas, hoy acosado por una dramática situación institucional y por el descenso. Hasta que apareció un ‘sí’, el de Carlos Tevez. El Apache aceptó el peligroso desafío y, en negociaciones a velocidad de Fórmula 1, se transformó en el nuevo entrenador del Rojo.
