José Mourinho, entrenador de la Roma, atendió a los medios de comunicación en su lengua materna tras la victoria ante el Sassuolo (1-2) debido a la polémica generada por sus palabras en la previa del partido, cuando el sábado aseguró que el árbitro Matteo Marcenaro no tenía “la estabilidad emocional suficiente” para un partido de este nivel.
