Juega como nunca Juan Román Riquelme. Así desafiaba con la pelota en sus partidos más difíciles como futbolista. Así hace lo mismo como dirigente. Ya vivió cuatro años como vicepresidente. Ahora, este domingo, quiere ser presidente de Boca. Para entender cómo lo vive el ex 10 del Barcelona y del Villarreal, resulta suficiente una comparación que realizó con la inolvidable final de la Copa Intercontinental 2000 en Japón que lo mostró al mundo como figura superlativa y como campeón poniendo de rodillas a un rival gigante: “Esta elección es más importante que la final que jugué con el Real Madrid”.
