Hakan Çalhanoğlu (30) ha encontrado la madurez futbolística en el Inter, equipo en el que ha dejado atrás la irregularidad que tantas veces le condenó en el Bayer Leverkusen. Ya no es un jugador de buen golpeo y de momentos concretos, sino que tiene continuidad y aparece constantemente en el juego. Seguramente gran parte de culpa está en que ha retrasado mucho su posición, de mediapunta a pivote, teniendo ahora más peso en el juego y la obligación de aparecer continuamente para enlazar el centro del campo con el ataque.
