Darwin Nuñez llegó al Liverpool en la 22-23 con la vitola de crack. El conjunto de Anfield unía a sus filas a un goleador llamado a aprovechar todo el fútbol que generaban Luis Diaz y Salah por los costados. A priori, un win-win de manual. El uruguayo daba un paso adelante en su carrera y los de Klopp firmaban a un killer para suplir la baja de Mané y para tener un 9 más puro.
