A un equipo campeón hay ‘matarle’ dos veces. Y aunque de momento solo por un año, este Bayer Leverkusen ha demostrado que vende muy cara su piel hasta el punto de que no cae en Alemania desde el pasado 27 de mayo de 2023. Y justo cuando estaba a punto de hacerlo en la final de la Supercopa ante el Stuttgart, apareció Patrick Schick para mandar el partido a los penaltis (2-2) y ya ahí, con uno menos desde la primera parte, certificar que su reinado continúa. Porque no hay quien pueda con el ‘Kaiser’.
