Diego Costa (35) ha tenido a lo largo de toda su carrera deportiva una manera muy particular de vivir el fútbol. Siempre ha ido al límite y en ocasiones por encima del límite. Una manera de entender el juego que le ha dado muchas alegrías, sobre todo en el Atlético de Madrid, pero que también le ha costado algún disgusto por salidas de tono que no venían a cuento.
