Llegar y besar el santo. Eso es lo que ha hecho Sérgio Conceiçao nada más aterrizar en el banquillo del Milan. El entrenador portugués, con solo una semana y dos partidos en el cargo, levantó su primer título como rossonero al vencer al Inter en la final de la Supercopa con una remontada histórica (2-3).
