Desde su llegada al sur de Italia, Rafa Marín (22 años) ha experimentado una transformación que va mucho más allá del campo de juego. El defensa central, formado en el Real Madrid, ha estado trabajando en la sombra toda la temporada: ha participado poco, ha sufrido mucho y, sobre todo, se ha centrado al máximo en mantener el foco en lo importante, en mejorar y estar preparado para el equipo, siempre con el carácter adecuado.
