Cuando el colegiado silbó el final, el Racecourse Ground se transformó en un océano rojo. Miles de seguidores invadieron el césped y encendieron bengalas mientras ondeaban banderas galesas. Los Red Dragons certificaron su tercer ascenso consecutivo, un logro sin precedentes en las cinco primeras categorías del fútbol inglés, al imponerse por 3-0 a un combativo Charlton Athletic.
