El joven portero de 13 años que fue agredido por un hombre de 40, padre de un jugador del equipo rival, estará un año sin poder jugar por haber iniciado la pelea en el campo que derivó en el escándalo nacional, afectando incluso a la selección italiana de fútbol, que retiró la invitación del niño a un entrenamiento tras conocer la sanción.
