“Agradezco a las mujeres y hombres que participan libremente en este gobierno, más allá de intereses personales y partidistas. Solo importa una cosa: los intereses del país“, ha añadido Lecornu, que afronta una tarea que muchos consideran imposible de realizar, debido a la fragmentación del Parlamento francés.
El primer Consejo de Ministros se reunirá el martes, una vez que el presidente de la República, Emmanuel Macron, regrese de Egipto, donde viajará mañana con el objetivo de respaldar los esfuerzos de paz en Gaza. El calendario es ajustado: la Constitución establece que el proyecto de Presupuestos del Estado para 2026 debe ser aprobado por el Gobierno y remitido al Parlamento como máximo setenta días antes de que finalice el año.
El nuevo Ejecutivo afronta una amenaza inmediata de moción de censura, que pende como una auténtica espada de Damocles. Los socialistas planean unirse a la izquierda radical, los comunistas, la extrema derecha e incluso los ecologistas si el primer ministro no accede a suspender la reforma de las pensiones aprobada en 2023, que elevó la edad de jubilación de 62 a 64 años.
El remodelado Gabinete, denominado Lecornu II, registra salidas y nombramientos significativos. Deja su cargo el ministro del Interior, Bruno Retailleau, figura de peso y presidente de Los Republicanos (LR, derecha gaullista).
El Ministerio de Economía y Finanzas pasa a manos de Roland Lescure, economista y banquero con experiencia gubernamental, quien deberá presentar sin demora el presupuesto de 2026. Se espera que incluya medidas de austeridad junto con concesiones destinadas a evitar una censura parlamentaria.
Tras la formación del nuevo gabinete, Los Republicanos anunciaron la expulsión inmediata de los seis ministros afiliados al partido, en cumplimiento de la decisión de su dirección de no participar en el Ejecutivo.
