Davidovich les mandó a dormir. Su despedida de su primer partido en el Masters de París fue absolutamente brutal. Un gesto a un público que le había estado pitando todo el partido.
“Me encanta… dos horas así, dos horas de abucheos”, decía al llegar a su banquillo.
Acababa de ganar en dos sets a Arthur Cazaux, dejando un gesto de rabia contra el público francés.
