El Gobierno de Starmer alarga tres años más la congelación de los tramos del IRPF, sube los gravámenes al juego, a los dividendos y los intereses y ve empeoradas las previsiones macroeconómicas y de inflación. El Labour esquiva el alza de los grandes impuestos y busca ganar oxígeno frente al auge de la derecha populista de Reform UK. La presión fiscal llegará a un récord del 38,3% sobre el PIB. Leer
