A diferencia de la mayoría, él decidió llevar en la camiseta su nombre de pila y no su apellido. Se trata de una decisión que busca reflejar que el futbolista es en realidad el individuo y a la vez un gesto de personalidad, que de eso va sobrado. Oscar Gloukh es uno de esos jugadores que viene sonando hace tiempo como futbolista a seguir en la próxima década y, aunque le está costando explotar más de lo que cabía presagiar, este miércoles experimentó un episodio en el que quedó claro el talento que atesora.
