Era el minuto 93 en Anfield cuando subió al ataque Ibrahima Konaté para marcar el último gol de la noche, el 4-1 del Liverpool contra el Newcastle, tras un córner. Un gol con lágrimas y con dedicatoria al cielo. El central francés, quien volvía al equipo ‘red’ después del fallecimiento de su padre, se lo brindó a él.
