Giacomo Raspadori, de 25 años, llegó al Atlético de Madrid el pasado verano procedente del Nápoles a cambio de 22 millones de euros. El italiano no logró hacerse con un rol importante en los planes de Diego Pablo Simeone, algo que no quita que cada vez que saltó al campo dio un rendimiento más que decente. A ningún aficionado rojiblanco le habría molestado que siguiera en la entidad por sus aportaciones en el campo. Si siempre se discutió su fichaje es porque tal vez esa inversión se tenía que hacer en alguna demarcación algo más débil, como el lateral izquierdo, el centro del campo o la delantera.
