La carrera de Gerard Butler está especialmente asociada al cine de acción desde que arrasara en 2006 como Leónidas en ‘300’. Desde entonces ha estrenado algunas mejores y otras peores, pero tengo bastante claro que entre las primeras se encuentra ‘Greenland: El último refugio’, una cinta de catástrofes que no inventaba nada pero en la que todo funcionaba bastante bien.
Su éxito, especialmente en formato digital, llevó a que se diese luz verde a una segunda entrega que sobre el papel parecía un tanto innecesaria. La historia quedaba bastante cerrada, pero siempre quedaba la posibilidad de explorar cómo se desarrolla la sociedad humana en un planeta devastado casi por completo. De ahí nace ‘Greenland 2’, una segunda entrega que no ofende pero que tampoco aporta nada realmente estimulante.
‘Greenland 2’ va de más a menos
El principal cambio de ‘Greenland 2’ con respecto a la primera entrega es un fuerte aumento presupuestario, pasando de los 35 millones que costó ‘Greenland: El último refugio’ a 90 millones. Eso se traduce también un claro incremento de las escenas de acción, ya que el dinero va destinado principalmente a convertir la película en un espectáculo visual de primer orden. No llega a tanto, pero en ese punto sí que supera con claridad a su predecesora.
El problema es que eso también lleva a un cambio en la concepción de la historia, reduciendo así el componente más humano y apostando además por una estructura más episódica que es tan fácil de diferenciar como ver qué personajes están en ese momento junto a la familia protagonista.
Eso no es algo necesariamente malo -en la primera entrega funcionaba muy bien la subtrama de la pareja que fingía ser la familia del chaval protagonista para intentar conseguir refugio-, pero aquí sí que lastra la narrativa de la película, llevando a que haya demasiados falsos inicios. Como consecuencia de ello, ‘Greenland 2’ funciona más por partes que como un todo, dando la sensación de que el guion fue perfilado de esa manera: mezclando varias ideas que les gustaban, pero sin conseguir una sensación real de continuidad entre ellas.

Por mi parte, reconozco que el arranque de ‘Greenland 2’ es lo que más me gustó de la función, ya que también es ahí cuando se hace más hincapié en cómo afecta a cada persona verse en una situación límite, con algunos mostrándose mucho más favorables a ayudar al resto. Pese a que se sitúa varios después de la primera entrega, ahí sí se siente como una continuación real de lo que a tantos nos gustó en ‘Greenland: El último refugio’. Y además todo confluye en una primera y gran escena de acción y destrucción.
Luego es como si los responsables de ‘Greenland 2’ pensaran que tenían que ofrecer algo mucho más grande e impresionante para no perder el interés del público. Y ahí es verdad que hay instantes mostrados por el director Ric Roman Waugh con una fuerza tremenda, pero llega un punto en el que se apuesta tanto por la acumulación y el más difícil todavía que uno simplemente empieza a desconectar del drama de un padre de familia haciendo lo que sea para proteger a su familia.
Eso lleva a que ‘Greenland 2’ vaya de más a menos y acabe llegando renqueante a un desenlace que busca ser muy potente en términos emocionales, sin conseguirlo. De poco sirven los esfuerzos de Butler para sostener la película tanto en términos dramáticos como en lo referente a su carisma, porque uno llega ya agotado al final y simplemente quiere que aparezcan los títulos de créditos para abandonar la sala.

Dicho esto, tampoco creo que ‘Greenland 2’ sea una mala película, pero sí es claramente inferior a su predecesora y una oportunidad perdida de seguir expandiendo un universo quizá poco novedoso, pero que en la primera entrega resultaba más entretenido y estimulante.
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Una de las mejores películas de Gerard Butler merecía una secuela más lograda: ‘Greenland 2’ arranca con fuerza pero no llega al nivel de la primera
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Mikel Zorrilla
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