El Gran Premio de España de 2020 marcó un antes y un después para Marc Márquez. Tras una durísima caída, el ilerdense forzó y su húmero derecho reventó.
El de Cervera tuvo que pasar hasta en cuatro ocasiones por el quirófano y, junto a los episodios de diplopía que sufrió, la retirada fue una opción que estuvo en su mesa.
Así lo ha explicado en una entrevista en ‘La Gazzetta dello Sport’: “Sí, durante esos cinco años tan complicados pensé en retirarme. No era un pensamiento constante, pero en los momentos más duros, cuando no ves progresos y cada operación parece alargar la incertidumbre, es inevitable preguntarte: ‘¿De verdad merece la pena seguir?‘”.
Concretamente, hubo dos momentos en los que Marc casi tira la toalla: “El primero fue después de la tercera operación en el brazo. Estaba en casa, lejos de las carreras, y no veía una salida”.
Y el segundo, quizás el más difícil, cuando volvió a subirse a la moto y fue consciente de que aún tenía dolor en el brazo derecho.
“El segundo fue cuando volví a subirme a la moto por primera vez y el dolor seguía ahí. Fue un golpe durísimo, porque había puesto muchas expectativas en ese regreso. En esas semanas también hablé mucho con los médicos y con Alberto Puig. Yo soy alguien que nunca se rinde, pero cuando ves que el cuerpo no responde te preguntas si no estarás forzando demasiado”, ha añadido.
A pesar de ello, Márquez no desistió, apostó por Gresini dejando Honda, que se lo había dado todo, y seis años después volvió a tocar el cielo levantando su novena corona. Una de las mayores gestas de la historia del deporte.
