Aston Martin no se ha andado con medias tintas en la rueda de prensa previa al primer Gran Premio de la temporada, el de Australia.
Su jefe, Adrian Newey, ha comparecido ante los medios junto a Koji Watanabe, presidente de HRC, con la disposición de responder a todas las dudas en torno al AMR26 tras el desastre de pretemporada que han tenido.
El problema está claro: “Vibraciones inesperadas que causaron daños en las baterías”. Y estas, como dice el ex de Red Bull, provienen del motor Honda.
“Pero lo importante es recordar que la unidad de potencia es la fuente de la vibración, es el amplificador. El chasis es, en ese escenario, el receptor”, ha señalado, asegurando que el chasis, su ‘hijo’, tiene potencial para pelear con los mejores.
Sin embargo, más allá de la fiabilidad, esas vibraciones tienen injerencia directa en el estado físico de sus pilotos.
“Esa vibración está causando algunos problemas de fiabilidad, como la caída de los retrovisores, entre otros, que tenemos que solucionar. Pero el problema más importante es que la vibración se transmite finalmente a los dedos del piloto”, ha explicado.
De hecho, Alonso y Stroll corren peligro de caer lesionados: “Fernando tiene las sensación de que no puede hacer más de 25 vueltas consecutivas sin sufrir daños permanentes en las manos. Lance piensa que no puede hacer más de 15 vueltas. Así que hay que ser honestos”.
Es por ello que asume que no podrán terminar la carrera: “Estaremos muy restringidos en número de vueltas hasta que resolvamos las vibraciones”.
“Los ingenieros de HRC y Aston Martin trabajan como un equipo en busca de medidas para resolver este problema de los test. Creemos que ya las hemos introducido para este fin de semana. Sin embargo, la efectividad no está garantizada hasta verlo en las condiciones de la pista. La solución que se probará en Melbourne redujo significativamente las vibraciones”, ha zanjado, dejando abierta una pequeña ventana a tener un fin de semana medianamente normal en Melbourne.
