Cuando se estrenó en 2023 en Apple TV+, ‘Las gotas de Dios‘ llegó casi al mismo tiempo que la última temporada de ‘Succession‘. Ambas series compartían una premisa curiosamente similar: la lucha por heredar el legado de un patriarca complicado y emocionalmente dañino. Sin embargo, mientras el drama empresarial de HBO acaparaba titulares, esta producción internacional -rodada entre Europa y Japón y mayoritariamente subtitulada- pasó algo más desapercibida.
Más ambición e introspección
Basada en el manga de Tadashi Agi y creada por Quoc Dang Tran, la serie mezcla drama familiar, thriller y una fascinación casi obsesiva por el mundo del vino. Su primera temporada construía un duelo entre Camille Léger (Fleur Geffrier) e Issei Tomine (Tomohisa Yamashita), dos jóvenes enfrentados por el testamento de un prestigioso crítico enológico: una colección de vinos valorada en millones.
Tres años después, la historia continúa con una segunda temporada que retoma la relación entre ambos personajes tras el inesperado final de la primera entrega. Su regreso ha perdido parte del efecto sorpresa inicial, pero también gana en profundidad emocional y en ambición narrativa, ampliando el mundo de sus protagonistas mientras explora las consecuencias de un final feliz que quizá no lo era tanto.
La nueva entrega arranca después de que Camille ganara el concurso diseñado por su padre, el legendario crítico Alexandre Léger. En un gesto conciliador, decide compartir la herencia con Issei, reconociéndolo como hermano. Ese cierre casi perfecto hacía pensar que la historia había terminado, pero la segunda temporada decide explorar lo que ocurre después: cómo reconstruir una relación marcada por la rivalidad, el abandono y las expectativas imposibles.
Gran parte del foco se desplaza ahora hacia Issei. Tras perder la competición y descubrir su verdadera paternidad, entra en una crisis de identidad que lo lleva a obsesionarse con el buceo en apnea, buscando en la profundidad del océano la misma revelación sensorial que Camille encuentra al catar vino.
Perfilando la psicología

A lo largo de la segunda temporada, la serie apuesta más por el drama emocional que por el suspense competitivo que dominaba la primera temporada. Abandona parte de sus elementos más fantasiosos -como las visualizaciones mentales de Camille al catar vino- y adopta un tono más realista y centrado en las heridas familiares de los protagonistas.
El resultado ha sido una serie más madura y melancólica. Es cierto que la segunda temporada no alcanza el equilibrio de la primera, pero funciona precisamente porque cuestiona el final feliz del que veníamos. En lugar de repetir la fórmula, la serie muestra cómo el legado de Alexandre sigue influyendo en Camille e Issei y cómo la reconciliación entre ambos es un proceso mucho más complejo de lo que parecía. Esto confirma que ‘Las gotas de Dios’ sigue siendo uno de los mejores dramas internacionales de la televisión reciente. Qué ganas de ver el final de temporada el 11 de marzo.
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La noticia
La temporada 2 de ‘Las gotas de Dios’ ha sabido mantener su elegante mezcla de drama familiar y obsesión por el vino y no puedo esperar para ver el final
fue publicada originalmente en
Espinof
por
Belén Prieto
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