Ousmane Dembélé es una estrella. Ya tiene un Balón de Oro y, si sigue con el nivel que está exhibiendo en el PSG, puede seguir sumando hitos. Pero la explosión del extremo francés no ha sido una sorpresa: ya se intuía el prometedor futuro que tenía hace ya una década, cuando era jugador de un Rennes que nada pudo hacer para que se marchara al Borussia Dortmund, desde donde ya no ha parado de ascender, aunque su etapa en el Barça sea casi para olvidar.
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