Max Verstappen ha deslizado que su marcha de la Fórmula 1 podría estar cerca si las normas no cambian. Porque ya no puede apretar el coche a tope y ahora todo se basa en la gestión de la energía y la batería. Algo que al cuatro veces campeón de la competición no le gusta.
Y desde Italia, según informa ‘Motorsport’, apuntan que el mal momento de Max no sólo tiene que ver con estas nuevas normas.
Max estaría “agobiado” por la decisión de quedarse en Red Bull y no apostar por Mercedes. Tuvo una oferta muy importante el año pasado, pero la rechazó y ahora la puerta se habría cerrado ante la explosión de Kimi Antonelli y la apuesta de Toto Wolff por George Russell desde que era un chaval.
Red Bull no es Mercedes. Y no lo va a ser a corto plazo. Las flechas de plata son el coche más rápido y en Red Bull están viviendo sus primeros instantes con un motor Ford de cosecha propia.
“Verstappen ya no es una necesidad para Mercedes”
Toto Wolff habría estado “obsesionado” con el fichaje de Verstappen, pero esa situación ha cambiado. El jefe de Mercedes ya no piensa en el neerlandés.
Y ante esta situación, Max se estaría planteando su futuro. Inmediatamente después del Gran Premio de Japón viajó a Alemania para rodar en un test privado del GT3, con su Mercedes.
Esa es la competición, GT3, que ahora mismo más le motiva. Allí puede exprimir el coche a tope. Una diferencia inmensa con esta nueva F1 semi-eléctrica en la que gestionar la batería lo es todo.
