Así, Nike prevé que las ventas para el cuarto trimestre fiscal muestren un descenso de entre un 2% y un 4%, en comparación con las estimaciones de Wall Street de un aumento del 1,9%. Además, para el año completo, la firma deportiva estima unos ingresos de “dígito bajo simple”.
“Malas noticias. Las disrupciones logísticas en Oriente Medio, unos inventarios elevados en Europa y la ralentización de ventas en China anularán la fortaleza del negocio en EEUU”, valoran los expertos de Bankinter.
“Si bien las ganancias del tercer trimestre superaron las expectativas, las perspectivas poco alentadoras provocaron una fuerte caída en las acciones de la compañía en Wall Street. Se prevé que las ventas disminuyan en el trimestre actual debido al impacto de los aranceles, y China sigue siendo un problema para el grupo”, comenta Russ Mould, director de inversiones de AJ Bell.
Con todo, Nike ha superado las previsiones del consenso con sus resultados del tercer trimestre fiscal 2026, finalizado el pasado 28 de febrero, al obtener un beneficio neto de 520 millones de dólares, un 35% menos que los 794 millones de dólares registrado en el mismo periodo del ejercicio previo. Esto se traduce en un beneficio por acción (BPA) de 0,35 dólares, mejor que los 0,28 dólares proyectados por los analistas.
En cuanto a los ingresos, estos se han mantenido estables en 11.279 millones de dólares, también por encima de los 11.240 millones de dólares esperados por el mercado. En este sentido, las ventas en Norteamérica han crecido un 3%, hasta los 5.030 millones de dólares, mientras que en la Gran China han retrocedido un 7%, hasta los 1.620 millones de dólares.
“Este trimestre tomamos medidas significativas para mejorar la salud y la calidad de nuestro negocio. El ritmo de progreso es diferente en toda la cartera de productos y las áreas que priorizamos siguen impulsando el crecimiento”, ha dicho Hill, presidente y consejero delegado de Nike. “El trabajo aún no ha terminado, pero la dirección es clara, nuestros equipos trabajan con enfoque y urgencia, y nuestra base se fortalece aún más para construir el futuro de Nike”.
Por su parte, Matthew Friend, vicepresidente ejecutivo y director financiero de la compañía, ha indicado que los resultados en el tercer trimestre han sido “acordes con nuestras expectativas” y que mantienen “la confianza en nuestra capacidad para posicionar a la compañía hacia un crecimiento rentable a largo plazo“.
“Si la recuperación de Nike es una maratón en lugar de una carrera de velocidad, entonces la compañía parece estar chocando contra un muro. Las súplicas de paciencia del CEO Elliott Hill, un veterano de Nike que regresó de su retiro para dirigir la compañía en octubre de 2024, caen en saco roto“, concluye Mould.
