En primer lugar, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un (nuevo) ultimátum a Irán para que reabra el estrecho de Ormuz antes del martes por la noche. Esta vía marítima, por la que circula una quinta parte del suministro mundial de crudo, permanece cerrada desde el inicio de un conflicto que entra en su segundo mes de vida.
“El martes será el día de las centrales eléctricas y de los puentes, todo en uno, en Irán. ¡No habrá nada igual!”, afirmó el mandatario en redes sociales. Posteriormente, concretó que el plazo expira a las 20:00 horas (hora de la costa este de EEUU). La Casa Blanca confirmó que esa es la fecha límite para alcanzar un acuerdo. Trump afirmó el miércoles pasado en un discurso que la guerra continuaría durante dos o tres semanas.
Las declaraciones del presidente se producen pocas horas después de que Washington confirmara el rescate del último tripulante estadounidense cuyo avión fue derribado en Irán la semana pasada. Según Trump, el militar fue localizado en una zona montañosa y se encuentra “gravemente herido”. Teherán niega estas informaciones.
Por otro lado, un grupo de ocho países de la OPEP+ acordó este domingo aumentar su producción de crudo en 206.000 barriles por día (b/d) en mayo. Estos 206.000 b/d representan menos del 2% del suministro interrumpido por el cierre del estrecho, explica la consultora Energy Aspects, quien cree que esto es más un compromiso de cara al cierre de hostilidades y la reapertura de esta vía marítima, ya que países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos o Irak no pueden aumentar en estos momentos su producción debido a los daños sufridos en sus instalaciones.
Noticia relacionada

Los tres escenarios que aún están en juego para el petróleo ante el “incierto” destino de Ormuz
“Restaurar los activos energéticos dañados a plena capacidad es costoso y lleva mucho tiempo”, señaló el Comité Ministerial Conjunto de Seguimiento del grupo en un comunicado tras su reunión del domingo, “Cualquier acción que socave la seguridad del suministro de energía, ya sea a través de ataques a la infraestructura o la interrupción de las rutas marítimas internacionales, aumenta la volatilidad del mercado y debilita los esfuerzos para apoyar la estabilidad del mercado”.
La OPEP+ está formada por 22 países, entre los que se incluye Irán, aunque la decisión de este domingo ha sido adoptada por apenas ocho de ellos: Argelia Irak, Kuwait, Arabía Saudí, Emiratos Árabes, Kazajistán, Omán y Rusia. Los productores del golfo Pérsico han recortado su producción de petróleo en aproximadamente 10 millones de barriles diarios, equivalente a cerca del 10% del suministro mundial, según indicó la Agencia Internacional de la Energía (AIE) a mediados de marzo. La Kuwait Petroleum Corporation informó este domingo que varias de sus instalaciones operativas fueron atacadas por drones, causando daños significativos.
“En realidad (esta decisión) añade muy pocos barriles al mercado. La verdadera historia no es la política de la OPEP+, sino el estrecho de Ormuz: cuando está cerrado, los barriles adicionales de la OPEP+ se vuelven en gran medida irrelevantes“, señala Jorge León, exfuncionario de la OPEP que actualmente se desempeña como jefe de análisis geopolítico en Rystad Energy. “En un mercado donde hasta una quinta parte del petróleo mundial fluye por Ormuz, las interrupciones allí superan con creces cualquier incremento marginal que el grupo pueda anunciar“, añade. Según los expertos de JP Morgan, los precios del petróleo podrían dispararse por encima de los 150 dólares si el estrecho de Ormuz continúa cerrado para mediados del próximo mes.
Antes de que estallara el conflicto, ocho naciones de la OPEP y sus socios habían restaurado gradualmente el suministro suspendido desde 2023. En concreto, mantuvieron la producción estable durante los primeros tres meses de este año. El 1 de marzo, un día después de los primeros ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, acordaron un aumento de 206.000 barriles diarios para abril. La OPEP+ celebrará su próxima reunión el 3 de mayo.
