“Cuando tenía unos 20 años el alcohol me sirvió de liberación”, ha indicado Wayne Rooney en un podcast, asegurando que la presión por la fama ya le persiguió de muy joven. “Me metía en mí mismo, pasaba unos días en casa y no salía. Bebía casi hasta desmayarme”, dijo el ex niño prodigio del fútbol inglés, recientemente nombrado entrenador del Birmingham en la segunda división.
