Volvió Víctor Fernández a sus 63 años entre lágrimas para hacerse cargo por cuarta vez del banquillo de un Real Zaragoza que se ha colocado en una situación muy complicado, pasando de pelear por el ascenso a Primera División a hacerlo por evitar el descenso a Primera RFEF. Su primera piedra de toque será muy dura, un Espanyol al que se medirá el próximo domingo y que definió como “el mejor equipo de la categoría”.
