Los goles en el fútbol, cuando llegan de manera abundante, suelen ser sinónimo de éxito. Más aún si estos se anotan para grandes clubs. Pero, para cada regla debe de haber una excepción y parece ser que en esta Harry Kane lo es. El inglés volvió a vivir esta última temporada un año de sin sabores en el que los memes y las risas volvieron a rodear su figura después de que inexplicablemente el delantero siga sin lograr su tan ansiado primer título. El británico ha regresado esta semana a los entrenamientos con el Bayern de Múnich con la esperanza de poder, por fin, tocar metal esta temporada.
