Según relatan fuentes de la Sociedad de Bolsas a ‘Bolsamanía’, las acciones de Duro Felguera han quedado ‘estranguladas’ tras la subasta de apertura porque las órdenes de venta son muy superiores a las de compra y, por tanto, no se pueden casar.
En consecuencia, la Sociedad de Bolsas ha procedido a ampliar el rango de fluctuación del valor hasta el 50%. Este movimiento solo se produce cuando se dan circunstancias excepcionales, como es el caso. Aun así, no ha sido suficiente.
Según los datos, apenas hay 166.000 órdenes de compra para las acciones de Duro Felguera por las 931.000 órdenes de venta sobre el valor. Dicho de otro modo: por cada orden de compra hay más de cinco órdenes de venta.
Por ello, la Sociedad de Bolsas ha explicado a este medio que, si esta situación persiste, hablarán con la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para estudiar si se puede ampliar más el rango de fluctuación para que Duro Felguera vuelva al parqué bursátil.
¿QUÉ HA PASADO?
Todo comenzó el 25 de noviembre. Pasado el mediodía, la CNMV anunciaba la suspensión de la cotización de Duro Felguera después de que la compañía confirmara que la empresa argelina Sonelgaz Production d’Electricité (SPE) le había reclamado 417 millones de euros en concepto de indemnización por la suspensión del contrato de la central térmica de ciclo combinado de Djelfa.
En un comunicado remitido al regulador de valores en junio, Duro Felguera explicaba su decisión de suspender el proyecto para construir dicha central “ante la necesidad de ajustarlo a la realidad concurrente, alterada sustancialmente desde su origen por causas no imputables a Duro Felguera y tras múltiples intentos de solución”. “La sociedad promoverá las actuaciones necesarias para alcanzar una solución definitiva para todas las partes”, añadía la firma asturiana.
Cuatro días después, el 29 de noviembre, la compañía se veía obligada a reexpresar las cuentas anuales de los ejercicios financieros 2022 y 2023, además de reformular los estados financieros intermedios consolidados a 30 de junio de 2024 para añadir una provisión de aproximadamente 100 millones de euros por el litigio con SPE.
Tras esto, Duro Felguera presentó este miércoles, 11 de diciembre, una solicitud de preconcurso de acreedores ante los Juzgados de lo Mercantil de Gijón. La compañía ha iniciado este procedimiento con la finalidad de comenzar una “negociación con sus acreedores para la aprobación de un plan de reestructuración del grupo”, que “permita su viabilidad futura y la conservación del mayor número de puestos de trabajo posible”.
Esta medida es el último recurso que le queda a la firma para evitar entrar en un proceso concursal. “La solicitud de comunicación de negociación con los acreedores permitirá a la sociedad el desarrollo de las actuaciones oportunas para la búsqueda de una solución a los litigios que le afectan, entre otros y particularmente, los relacionados con el proyecto de Djelfa en Argelia. La sociedad continuará con su actividad normal ejecutando los proyectos en curso”, ha explicado Duro Felguera en el comunicado remitido a la CNMV.
El 12 de diciembre, la compañía presentó las cuentas reformuladas, que pasaron de arrojar un beneficio de 26,3 millones de euros entre enero y junio a unas pérdidas de 52,4 millones de euros. Asimismo, ha indicado que, entre enero y junio de 2023, perdió 48,8 millones de euros frente a las ganancias de 1,6 millones de euros anunciadas con anterioridad debido a los impactos relacionados con el proyecto de Djelfa.
