Hasta la ciudad de Estocolmo se tuvo que ir el Chelsea para jugar con el Djurgardens la ida de las semifinales de la Conference League, una competición más inhóspita aún que la capital sueca. Y es que nadie sabe muy bien qué hace un equipo como el londinense por allí pero, por si acaso, ellos se encargaron de encarrilar su pase a la final y, quien sabe, si un título europeo más.
