La decisión de Antonio Conte de continuar en Nápoles, las marchas de Simone Inzaghi del Inter y de Gian Piero Gasperini del Atalanta y los regresos de Maurizio Sarri y de Massimiliano Allegri al Lazio y al Milan, respectivamente, han provocado en los últimos días un baile constante en los banquillos italianos que está lejos de haberse resuelto por completo.
