El Gran Premio de Hungría de Moto3 ha sido una auténtica locura. La victoria ha terminado siendo para Máximo Quiles pero el final de carrera no ha tenido ningún sentido. A falta de una vuelta lideraba el propio Quiles después de haber remontado varias posiciones.
El murciano tenía muy cerca a Valentín Perrone aunque durante gran parte de la última vuelta supo aguantar las embestidas del barcelonés. Aún así, Perrone consiguió ponerse primero a pocas curvas del final acariciando su primera victoria en el motociclismo profesional.
Sin embargo, Quiles no había dicho su última palabra y le devolvió el adelantamiento casi al final. Perrone no se despegó del de Aspar y lo intentó en la última curva. Ambos salieron muy juntos y se llegaron a tocar en una leve colisión que podría haberlos dejado en el suelo cuando solo quedaban pocos metros para llegar a la meta.
Tanto Máximo como Valentín aguantaron el impacto y cruzaron la línea de meta casi a la vez. 0.018 segundos fue el tiempo que pasó desde que Quiles vio la bandera de cuadros hasta que Perrone hizo lo propio. Un final épico que vuelve a demostrar que el espectáculo en el motociclismo va más allá de MotoGP.
