Miles de perros en Estados Unidos participan en uno de los mayores ensayos clínicos nunca realizados para testar dos pastillas innovadoras que podrían cambiar la vida de nuestras mascotas e incluso suponer un cambio de paradigma para las personas. El análisis clínico buscan retrasar el envejecimiento y aumentar la longevidad animal, lo que podría abrir la puerta a tratamientos similares para humanos.
Estos estudios introducen dos compuestos distintos: la pastilla LOY–002 y la rapamicina, que se están administrando a miles de perros en diferentes grupos.
LOY-002: la pastilla secreta que imita la restricción calórica
Esta pastilla creada por la biotecnológica Loyal, es un medicamento diario administrada a perros mayores de 10 años y menos de 6 kilos. Su objetivo es mejorar la salud metabólica y retrasar la aparición de enfermedades relacionadas con la edad, imitando los efectos beneficiosos de la restricción calórica pero sin necesidad de modificar la dieta.
Actualmente, LOY-002 está en un gran ensayo clínico que incluye a más de 1,300 perros en unas 70 clínicas veterinarias en todo el país, y se espera su aprobación condicional por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) hacia finales de 2025, con un posible lanzamiento en 2026.
Rapamicina: un fármaco con historia que revela beneficios en la longevidad
En paralelo, el Dog Aging Project, liderado por la Universidad de Washington, dirige el ensayo clínico TRIAD, que administra rapamicina a perros de razas grandes (más de 18 kilos y al menos 7 años de edad) en un ensayo doble ciego controlado con placebo. La rapamicina, un medicamento tradicionalmente usado como inmunosupresor en humanos, ha mostrado en estudios con ratones importantes beneficios en longevidad, función cardíaca y reducción de inflamación crónica, y ahora se están evaluando esos efectos en perros.
Los primeros resultados son prometedores, incluyendo mejoras en la función del ventrículo izquierdo del corazón sin efectos adversos graves.
¿Por qué los perros son el modelo ideal para estudiar el envejecimiento?
Los perros resultan modelos ideales para estas investigaciones porque comparten ambiente y hábitos con los humanos, presentando además una diversidad genética significativa. Dado que su esperanza de vida es mucho menor, permiten evaluar con rapidez si un tratamiento puede extender la vida saludable.
Si se confirma que la rapamicina o LOY-002 pueden prolongar la vida de estos animales en un 30%, el equivalente para un humano sería ganar entre 12 y 24 años adicionales de vida activa. Este aumento considerable podría elevar la esperanza de vida humana más allá de un siglo en algunos casos.
Retos y precauciones: lo que aún falta por confirmar en humanos
Aunque la última palabra sobre la efectividad y seguridad en humanos aún está por llegar, estos ensayos abren la puerta a una nueva era en la biología del envejecimiento. Los expertos advierten que, pese a los avances, queda mucho camino por recorrer porque el envejecimiento es un proceso complejo que incluye factores genéticos, metabólicos y ambientales.
Dentro de los próximos cinco años, es muy probable que veamos el lanzamiento de medicamentos aprobados para incrementar la esperanza de vida en perros, lo que marcará un paso crucial hacia la aplicación de estos avances en medicina humana.
