Kevin de Bruyne (34) llegó en el pasado mercado de verano al Nápoles como un fichaje de campanillas. El delantero belga llegaba procedente de un Manchester City en el que lo había ganado casi todo durante sus diez años allí y se esperaba que su incorporación diera el impulso necesario al equipo para dar un paso adelante en la Champions League, después del Scudetto ganado la pasada campaña con Antonio Conte, aún sin el internacional belga.
