Los bávaros no consiguieron prolongar su racha de 18 partidos sin conocer la derrota y habiéndolo ganado prácticamente todo en el que ha sido el mejor arranque de temporada de toda su historia. En frente, tenían al equipo más en forma, equilibrado y sólido de la actualidad, el Arsenal de Arteta, que se impuso 3-1 en un partido que podría haber sido una final anticipada entre los dos equipos más en forma de la actualidad.
