Un petrolero ruso con bandera rusa, el MIDVOLGA-2, fue atacado a unos 130 km de la costa turca, convirtiéndose en el tercer buque ruso afectado en pocos días. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, condenó los ataques ucranianos al calificarlos como una “preocupante escalada”.
