Antes de llegar al ansiado noveno campeonato del mundo, Marc Márquez pasó un calvario de lesiones. Por eso dice que ese título ha sido “el más buscado y el más luchado”. Pone en valor el papel de su hermano Alex, que le ha ayudado tanto dentro de la pista como fuera.
Así lo dice en ‘Sport’: “Alex, directa e indirectamente, es el que más me ha ayudado. Cuando estás en casa lesionado es muy fácil desconectar o no querer ver más motos, porque es como hurgar en la herida, te dices: ‘Yo quiero eso, pero no puedo’. El hecho de que mi hermano estuviera compitiendo me hacía seguir el campeonato con la misma pasión y ganas que si estuviera yo corriendo y eso me ayudó muchísimo”.
“Una vez me volví a subir a la moto, cada uno iba a lo suyo, pero al entrenar siempre juntos, te da una referencia a nivel de físico, porque normalmente el hermano mayor siempre ha estado un poco por delante, pero cuando te lesionas, él ya con 27 y yo con 30 años, pues se igualan las cosas. Y él ya está por encima en bici, en físico, en gimnasio. El querer acercarme ha sido un estímulo. Y en las decisiones siempre me ha intentado aconsejar de la mejor manera, aunque la última decisión la tiene el protagonista”, dice el nueve veces campeón del mundo.
Atravesó lesiones muy complicadas y después tuvo que ‘sobrevivir’ a una Honda que no podía darle lo que él quería: “He pagado un precio muy caro por conseguirlo en todos los aspectos, sobre todo en el físico y mental, pero aparte de eso, ojalá esta vuelta sirva de inspiración a mucha gente, no solo en el mundo del deporte, sino también en la vida cotidiana”.
“Cuando estás en la cresta y caes, no caes al suelo, caes más abajo y allí está todo muy oscuro. Por suerte tengo un gran entorno que me ayudó a salir de allí. Luego lo tienes que trabajar, confiar en ti y día a día seguir mejorando”, cierra Marc.
