Una vez más, Novak Djokovic ha vuelto a demostrar su nivel en Melbourne. El serbio se ha impuesto en la que ha sido su victoria número 400 en Grand Slam a Botic Van de Zandschulp, lo que le sirve para avanzar a octavos de final del Open de Australia. Con buenas sensaciones y tras vencer por 6-3, 6-4 y 7-6(4) al neerlandés, ‘Nole’ sentenció un partido cargado de matices.
Tras un buen primer set en el que arrasó a su rival, un crecimiento de Van de Zandschulp en el segundo set incomodó a Novak. El ganador de 24 Grand Slams estuvo a punto estuvo de ser descalificado tras perder los papeles en un punto ya terminado en el que golpeó la pelota en dirección al recogepelotas quedando a pocos centímetros de producir el impacto.
Una vez acabado el partido tras un ‘tie break’, Djokovic se aseguró de recordar a la grada que había superado varias situaciones complicadas en la segunda mano al llevarse la mano a la oreja mientras se dirigía al público presente en la Rod Laver Arena. Al acabar el partido, aún sobre la pista, también tuvo tiempo para acordarse de Carlos Alcaraz y Jannik Sinner.
“Todavía estoy aquí. Sigo en pie. Está claro que Sinner y Alcaraz hoy son los mejores del mundo y están en otro nivel, pero cuando entro a la cancha y empieza el partido, siempre siento que tengo una oportunidad“, declaraba el serbio tras el partido, consciente de que ambos jóvenes son los rivales a batir en el primer grande del año.
“En cuanto a la edad, creo que un día en concreto, cuando me siento bien física y mentalmente, cuando juego bien, puedo desafiar a cualquiera, y sigo creyendo que puedo vencerlos a todos. Si no fuera así, no estaría aquí. Te lo aseguro”, continuaba Nole, en la línea de lo comentado en los últimos días respecto a su diferencia de edad con los mayores opositores al título.
Ya que por muy motivado que esté por su 25º grande, el serbio es realista con sus opciones: “Si me toca jugar contra Sinner, sería en semifinales. Cuanto más avanzado esté el torneo, más energía gastaré, y no sé cómo reaccionará mi cuerpo. El año pasado no me sentí bien jugando contra ellos, contra él y Alcaraz en las últimas fases, pero espero que eso cambie“. Estas son las sensaciones de Novak Djokovic previas a las fases finales de su torneo fetiche, en el que buscará coronarse como campeón por undécima vez.
