Y es que su aterrizaje en el organismo tiene implicaciones directas para la trayectoria de las tasas en Estados Unidos. Los mercados interprentan que con Warsh al mando, la Fed podría optar por un enfoque más prudente, esto es, mantener los tipos elevados durante más tiempo para asegurar que la inflación está plenamente controlada, incluso a costa de enfriar el crecimiento económico.
“Warsh no promete recortes rápidos. Promete un proceso. La señal aquí no es de postura moderada ni agresiva en el sentido típico de la palabra. Es institucional. Indica que la Fed sigue siendo un banco central, no un atajo político“, valora Stephen Innes, socio gerente de SPI Asset Management.
De hecho, este experto aconseja pensar en Warsh “como un nombramiento de lastre. Está ahí para estabilizar el casco, no para acelerar el motor. Eso significa que los recortes de tasas seguirán llegando eventualmente, pero solo después de que los datos sean favorables. La inflación debe comportarse. Las condiciones financieras deben justificarla. No se le está dando a la Fed un cronómetro para que corra a toda velocidad”.
Así, Luke Bartholomew, economista jefe adjunto de Aberdeen Investments, ve “casi seguro” que Warsh como presidente “impulsará una bajada de los tipos de interés, en consonancia con nuestra previsión de dos recortes de 25 puntos básicos a finales de este año. Sin embargo, es poco probable que logre grandes avances en el cambio del marco operativo de la Fed y la reducción de su balance, lo que le restará gran parte de su potencial agresividad”.
En este sentido, Jack Janasiewciz, portfolio manager en Natixis IM Solutions, destaca que los inversores consideran a Warsh un fiel seguidor de Trump, ya que recientemente ha expresado opiniones sobre política monetaria que coinciden con las del presidente. “Sin embargo, el sucesor elegido ha sido un halcón en materia de política monetaria durante la mayor parte de su carrera, por lo que tal cambio de tono supondría sin duda un giro radical con respecto a sus inclinaciones anteriores”.
“Solo con el tiempo se sabrá si Warsh pasará de ser un halcón a una paloma gracias a la presión externa, suponiendo que consiga el trabajo”, remarca Dan Coatsworth, director de mercados de AJ Bell.
INDEPENDENCIA DE LA FED
Con todo, la gran preocupación para el mercado en la particular ‘batalla’ entre la Casa Blanca y la Fed gira en torno a la independencia del banco central. Sin embargo, la elección de Warsh parece haber disipado los temores.
Es más, tal y como comenta Coatsworth, su designación se interpreta como una “señal positiva en cuanto a la independencia de la Fed”. Además, afirma que “el repunte del dólar reflejan la idea de que Warsh no será una marioneta de la administración Trump. Esto implica que las posibilidades de recortes drásticos de tipos en 2026, independientemente del contexto, algo que Trump no ha dudado en pedir, son más escasas”.
De este modo, para el analista de mercados Manuel Pinto, “en conjunto, la figura de Kevin Warsh representa para los inversores una apuesta por la ortodoxia y la estabilidad institucional, aunque a corto plazo implique mayor volatilidad y menos alivio monetario del que desearía la Casa Blanca”.
“Aunque mantiene una relación de larga data con Trump, su perfil más tradicional ha sido visto por algunos inversores como una garantía de continuidad institucional y de respeto a la independencia de la Reserva Federal, en contraste con otros candidatos percibidos como más políticos”, añade.
“Warsh es la opción más segura para el próximo presidente de la Reserva Federal. Podría ser más capaz de generar consenso entre los miembros del FOMC, y cuenta con el respeto de los banqueros centrales mundiales”, señala Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB.
Una opinión compartida con Bartholomew, para quien “la experiencia de Warsh en la Reserva Federal, donde se ganó una reputación como un gestor de crisis muy competente con un buen conocimiento de los mercados financieros y una larga trayectoria de pensamiento independiente sobre política monetaria, hace que sea un candidato creíble“.
“Muchos han expresado su preocupación por la independencia de la Fed y recordamos a los inversores que un solo voto no será suficiente para cambiar el rumbo de la política monetaria. Dado que en la última decisión sobre los tipos de interés del Comité de Mercado Abierto, compuesto por 12 miembros, solo dos responsables políticos votaron a favor de una bajada (Miran y Waller), Warsh necesitaría una influencia significativa para convencer a otros miembros con derecho a voto y conseguir la mayoría necesaria para impulsar nuevas bajadas de tipos en el futuro”, puntualiza Janasiewciz.
¿QUIÉN ES KEVIN WARSH?
La figura de Warsh es bien conocida en Wall Street y Washington, ya que fue gobernador de la Reserva Federal durante cinco años, tras ser nominado por George W. Bush, y ya figuró en las quinielas para presidir el banco central en 2017, cuando finalmente el cargo recayó en Powell.
“Kevin Warsh fue uno de los gobernadores más jóvenes de la Reserva Federal cuando se incorporó al organismo en 2006, en plena antesala de la crisis financiera global. Economista de formación, con experiencia previa en la Casa Blanca y estrechos vínculos con el sector financiero, Warsh ha construido un perfil claramente ortodoxo en política monetaria”, explica Pinto.
Del mismo modo, este estratega subraya que “durante su etapa en la Fed fue considerado un halcón, partidario de mantener una disciplina estricta frente a la inflación y crítico con las políticas monetarias ultraexpansivas prolongadas. En los últimos años ha defendido un ‘cambio de régimen’ en el banco central, abogando por reducir el tamaño del balance de la Fed y normalizar su actuación tras la etapa de estímulos masivos”.
A este respecto, cabe recordar que Warsh ha propuesto algunos cambios generales en la Fed, entre los que sobresale una reducción agresiva del tamaño del balance del banco central, al tiempo que ha abogado por un cambio en el enfoque que utiliza la Junta en relación con las previsiones de inflación y la política monetaria asociada, aunque sin ofrecer más detalles.
No obstante, Innes enfatiza que el panorama general es el siguiente: “Trump quería a alguien que los mercados ya conocieran. Los mercados querían a alguien que conociera el funcionamiento interno. Warsh cumple con ambos requisitos sin convertir a la Reserva Federal en una extensión de la campaña electoral. Por eso, esta elección resultó ser un cambio, no una disrupción“.
En definitiva, “esto no significa que la Reserva Federal esté abriendo la puerta a recortes más rápidos. Esta es la Reserva Federal cerrando la puerta a la imprudencia. Vendrán recortes, pero vendrán con papeleo, no con aplausos“, concluye Innes.

