Carlitos es un absoluto animal. 22 años le han bastado al número uno del mundo para convertirse en el jugador más joven de todos los tiempos en conquistar los cuatro ‘Majors’. Ya lo dijo él mismo: “prefiero ganar el Open de Australia que ganar los otros tres ‘grandes'”. Dicho y hecho.
Un inicio de final difícil e inesperado
Su hambre no tiene límites y su tenis, tampoco. Aún así, su entrada en la final no fue la mejor. Entre otras cosas, por que Djokovic firmó un primer set escandalosamente perfecto. Alcaraz solo pudo hacer tres puntos al resto. ‘Nole’, protegido de nuevo en su saque y en su derecha, impidió que Carlos entrara en el partido desde el principio.
La perfección del comienzo de Djokovic se vio reflejada en la reacción de Nadal después de que el serbio cerrara la primera manga con un contundente 6-2. Rafa alucinaba con el nivel de Novak. Aún así la entrada de Carlitos en la final era cuestión de tiempo.
Huracán Alcaraz
Y no se hizo esperar. Alcaraz cogió velocidad en sus piernas y potencia en su juego. A partir de ahí, fue imparable. Resolvió la segunda manga con un 6-2 a favor desactivando también los golpes tan peligrosos de Djokovic que tanto le habían complicado la vida en el primer set.
La tercera manga fue algo más igualada, pero con Carlitos ya enchufado, poco pudo hacer Novak. Fue en ese momento en el que Carlos se llevó por completo el partido a su terrero. Puntos algo más largos con los que desgastar a Djokovic y una solidez en el saque que impidieron que ‘Nole’ volviera a romperle el servicio en lo que quedaba de final.
6-3 para abrirse la posibilidad de conquistar el título en el cuarto set ante un Djokovic que ya estaba lejos de la versión mostrada en el primer set. El serbio dio guerra hasta el final.
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