Este escenario preocupa al mercado porque una eventual relajación de las tarifas podría aumentar la entrada de acero y aluminio extranjeros en Estados Unidos, elevando la competencia y presionando los precios. Cabe destacar que Acerinox tiene una importante presencia en EEUU, donde produce directamente gracias a su filial North American Stainless (NAS). Por el contrario, ArcelorMittal no tiene una presencia tan dominante en producción propia dentro de Estados Unidos; gran parte de su actividad relacionada con el mercado estadounidense se realiza a través de plantas en México y Canadá, y solo alrededor del 13% de su producción total se genera en Norteamérica.
Según el diario británico, la administración estadounidense está revisando la lista de bienes afectados por estos gravámenes y prevé eximir algunos artículos, detener la expansión de las tarifas y lanzar investigaciones de seguridad nacional más específicas sobre determinados productos, de acuerdo con personas familiarizadas con el asunto.
Trump impuso el pasado verano aranceles de hasta el 50% a las importaciones de acero y aluminio y posteriormente amplió estas tasas a una amplia gama de productos fabricados con estos metales, como lavadoras y hornos. Sin embargo, funcionarios comerciales creen que los gravámenes han perjudicado a los consumidores al elevar los precios de artículos como moldes para tartas o latas de comida y bebida, añade ‘Financial Times’.
El movimiento se produce en un contexto de persistente preocupación entre los votantes por el coste de la vida en Estados Unidos, un factor que ha lastrado la aprobación del presidente antes de las elecciones legislativas de noviembre. Más del 70% de los adultos estadounidenses califican las condiciones económicas como regulares o malas y alrededor del 52% considera que las políticas económicas de Trump han empeorado la situación, según una encuesta del Pew Research Center citada por el periódico.
El plan para suavizar los aranceles también busca aportar claridad a un proceso de presión política cada vez más complejo en Washington surgido tras la imposición de estas tasas. Funcionarios consideran que el actual régimen es “demasiado complicado de aplicar” y necesita simplificarse.
La guerra comercial de Trump ha generado críticas incluso dentro de su propio Partido Republicano. Esta semana, miembros republicanos se unieron a los demócratas en la Cámara de Representantes para votar contra los aranceles a Canadá, en lo que supone un revés para la estrategia comercial del presidente, aunque se espera que Trump vete la medida.
