Ousmane Dembélé ha logrado algo que parecía imposible en el París Saint-Germain: robarle el centro de los focos a su entrenador, Luis Enrique, en vísperas de que el club busque un puesto en los cuartos de final de la Liga de Campeones contra el Mónaco. El último ganador del Balón de Oro firma una temporada irregular, marcada por las lesiones y por la falta de continuidad, que han pesado en los resultados del equipo, que suma ya seis derrotas, tres de ellas desde el pasado 12 de enero y que, por segundo año consecutivo, se ve obligado a pasar por la repesca para mantener la defensa de su título de campeón de Europa.
