La elección del próximo rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) se encamina hacia una fase crítica, debido a denuncias recientes de un posible cierre del campus central a partir del próximo lunes 9 de marzo. El asunto reaviva temores por disputas sobre la validez de elecciones internas y aumenta las advertencias sobre maniobras para alterar la integración del órgano que designará a la máxima autoridad universitaria.
Sectores de oposición a la gestión del actual rector Walter Mazariegos alertaron sobre información que circula en distintos espacios acerca de que el campus central en la zona 12 capitalina podrían ser tomadas por grupos interesados en frenar o manipular el proceso eleccionario.
El objetivo sería impedir la entrega de actas electorales de algunas instancias que ya realizaron votaciones para designar a sus representantes en el Cuerpo Electoral Universitario (CEU), previnieron.

De concretarse una medida de ese tipo, dijeron, podría haber un impacto directo en el proceso de acreditación de los electores encargados de designar al rector de la única universidad pública del país para el período 2026-2030.
Aunque hasta ahora no existe confirmación oficial de tales actos, la sola posibilidad ha elevado las tensiones en un proceso que ya está marcado por la desconfianza debido a los antecedentes de la elección de 2022, cuando solo se permitió la participación de grupos aliados a Mazariegos en el CEU.
Elecciones Usac: Oposición suma votos en el CEU mientras Mazariegos busca asegurar 114 apoyos
BUSCARÍAN IMPEDIR VALIDACIÓN DE ELECTORES
De acuerdo con los estatutos de la Usac, una vez se realicen las elecciones internas en facultades universitarias y colegios profesionales, los resultados deben ser revisados por la Junta Electoral Universitaria (JEU), que avala la legalidad del proceso. Después, los expedientes se trasladan al Consejo Superior Universitario (CSU), que tiene la facultad final de aprobar o rechazar la acreditación de los representantes designados en cada entidad.
Hasta ahora, la oposición a Mazariegos ha ganado la mayoría de votaciones, tanto en cuerpos de docentes y estudiantes como de egresados, por lo cual tendría más peso en el CEU. Los resultados obtenidos recientemente indican que los grupos que buscan la renovación del mando en la Universidad suman 20 cuerpos electores —integrados por 5 representantes cada uno—, mientras que los afines al rector son 8.
Integrantes del grupo Dignidad y Resistencia Usac (USAC-DIRE) explicaron que, si se impide el ingreso de autoridades electorales o la entrega de actas —tal como se ha denunciado—, algunos de esos cuerpos electorales podrían quedar fuera del proceso para la designación del nuevo rector.
“Si se cerrara la universidad podría ser una forma de no recibir ciertos expedientes”, expresó uno de los entrevistados, y añadió que esa posibilidad genera preocupación «porque la conformación del cuerpo electoral es determinante para el resultado final».
«UN CUERPO ELECTORAL A LA MEDIDA»
Tal afirmación se fundamenta en que el rector de la Usac no es elegido mediante voto directo de estudiantes o docentes. La decisión corresponde al Cuerpo Electoral Universitario, integrado por 170 representantes electos en facultades y colegios profesionales, además del rector en funciones.
Según lo establecido en el reglamento de elecciones de la Universidad, para su reelección, Mazariegos tendría que obtener el respaldo de dos terceras partes del CEU, que, en condiciones normales, equivaldría a 114 votos.
Sin embargo, si el número de electores se reduce —por ejemplo, porque algunos cuerpos electorales no son reconocidos o sus resultados son anulados— la cantidad de votos necesarios para alcanzar la mayoría calificada también disminuye. Para sectores críticos a la actual administración, ese es uno de los puntos donde podría definirse el resultado de la elección.
“Lo que Mazariegos necesita es tener aliados dentro del cuerpo electoral para seguir en el cargo, y a eso le apunta. Quiere un cuerpo electoral a su medida”, manifestó un líder estudiantil de la Facultad de Derecho que pidió no ser citado por temor a represalias.

LA SOMBRA DE LA ELECCIÓN DE 2022
Las preocupaciones se sustentan por lo ocurrido en el proceso anterior. El 14 de mayo de 2022, la elección del rector de la Usac se realizó en medio de fuertes cuestionamientos y protestas de estudiantes y docentes. En esa ocasión participaron únicamente 71 electores afines a Mazariegos, de un total de 170 que debían integrar el cuerpo electoral.
Diversos sectores denunciaron que electores opositores fueron excluidos del proceso, lo que permitió que el actual rector fuera declarado ganador en medio de denuncias de fraude. Desde entonces, el conflicto ha provocado protestas, ocupaciones de edificios universitarios y múltiples acciones legales, aunque ninguna ha prosperado.

EN MANOS DEL CONSEJO SUPERIOR UNIVERSITARIO
En todo caso, la última palabra sobre la validez de las elecciones internas que ya se realizaron y las que están pendientes la tiene el Consejo Superior Universitario (CSU), cuya mayoría de miembros responde a Walter Mazariegos y está en el cargo aunque ya venció su mandato.
Una fuente a lo interno de ese organismo dijo desconocer los comentarios sobre un posible cierre del campus y afirmó que no existe una convocatoria extraordinaria para discutir el tema de las votaciones.
“No había escuchado nada sobre un cierre”, afirmó, y explicó que el procedimiento habitual es que el CSU conozca los resultados electorales acompañados de dictámenes del área jurídica de la universidad. “Jurídico revisa todo: convocatoria, hora, lugar, actas, papeletas, padrones. Con base en eso emite un dictamen y el Consejo decide si aprueba o no los cuerpos electorales”, detalló.

El entrevistado también dijo que en el proceso anterior —en 2022—, varios cuerpos electorales fueron anulados por errores en actas, lo que redujo el número de electores habilitados para votar.
Aunque él ve «poco probable» que ese escenario se repita, otro integrante del Consejo opinó que sí hay riesgo de que ciertos resultados sean cuestionados o anulados. «Con ellos —Mazariegos y sus afines— se puede esperar cualquier cosa, y es algo que ya ocurrió antes”, afirmó.
A su criterio, entre los argumentos que podrían utilizarse en el actual proceso figuran presuntas irregularidades en padrones electorales, errores en actas o incumplimientos en los procedimientos de convocatoria. Si algunas elecciones son invalidadas, el cuerpo electoral podría integrarse con menos miembros de los que establece la normativa, confirmó.
La posibilidad de que el CSU intente dejar fuera a los electores de oposición ya había sido alertada antes por varios analistas políticos, quienes ven probable que se repita lo ocurrido durante la primera designación de Mazariegos al frente de la Usac.
MAZARIEGOS TENDRÍA UN «PLAN B»
Pero ese no es el único escenario que se avisora; además de la posibilidad de exclusiones selectivas, algunos catedráticos, estudiantes y egresados hablan sobre otro posible desenlace que podría permitir que Walter Mazariegos mantenga su poder en la universidad, «gobernando en las sombras».
La Ley Orgánica de la Usac establece que, si para el 1 de julio no existe un rector electo, el cargo debe ser asumido por el decano más antiguo del Consejo Superior Universitario. Actualmente ese puesto corresponde a Santos de Jesús Dávila Aguilar, decano de la Facultad de Humanidades.
Fuentes universitarias lo describen como cercano a Mazariegos, lo que alimenta la hipótesis de que el control político de la rectoría podría quedar en manos del actual rector, por medio de Dávila. En ese marco, los entrevistados hicieron ver que «podría haber un plan para que no haya votaciones» el próximo 8 de abril, fecha establecida para elegir al rector por el período 2026-2030.
Para sectores opositores, si este escenario se concreta “sería Mazariegos quien seguiría mandando, aunque no fuera la cara visible en el poder”.

CAMBIO DE SEDE ALIMENTA DESCONFIANZA
Los integrantes del CSU consultados para este artículo recordaron que la elección del rector se llevará a cabo en Antigua Guatemala, Sacatepéquez, lo cual, a su criterio, deja en todo el control del proceso al oficialismo, tal como ha ocurrido con otras actividades que también se han desarrollado en ese lugar.
Integrantes de USAC-DIRE y otros sectores que son críticos a Mazariegos han interpretado esta situación como una señal de opacidad. Académicos entrevistados han hecho hincapié en que la sede elegida podría dificultar el acceso no solo a observadores y periodistas sino también a los propios electores convocados para ese día.
Mientras la fecha se acerca, la combinación del posible cierre del campus, cuestionamientos sobre la validez de elecciones internas y la posibilidad de excluir a determinados grupos del CEU mantiene el proceso bajo presión.
Para muchos dentro de la comunidad universitaria, lo que ocurra en las próximas semanas será determinante para definir si la elección se desarrolla con legitimidad o si la única universidad pública del país vuelve a quedar en medio de una crisis institucional.
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