De hecho, fue hace solo unos días cuando la entidad reiteraba este consejo sobre las acciones del banco a pesar de que recortaban ligeramente su precio objetivo debido a “un panorama macroeconómico más complejo de lo habitual”.
Ahora, en JP Morgan estiman que BBVA “creará valor para sus accionistas, medido por el crecimiento de su capitalización bursátil total (TBVS) y la expansión de su capitalización de mercado (DPS), a una tasa anual compuesta del 12% entre 2025 y 2028″.
Además, en su último informe señalan que, con un crecimiento del BPA previsto del 12% anual hasta 2028, ven un “valor atractivo con un PER de tan solo 8,1x24M”.
“Nuestras previsiones para 2026-2028 coinciden en gran medida con el consenso de Bloomberg. Fundamentalmente, creemos que BBVA puede devolver aproximadamente 29.000 millones de euros de capital a los accionistas en los próximos tres años, combinando una ratio de pago ordinario del 50% (aproximadamente 22.000 millones de euros en dividendos, aproximadamente el 20% de la capitalización bursátil) con 7.500 millones de euros en recompras de acciones“, dicen.
En cuanto a los riesgos tanto para la recomendación como para el precio objetivo, apuntan a una recesión macroeconómica o un recrudecimiento de la crisis de deuda soberana, que presentarían riesgos significativos para las perspectivas.
También una hiperinflación persistente en Turquía y Argentina, unos tipos de interés en euros por debajo de los niveles spot actuales, una inflación de costes y salarios superior a la esperada, unas pérdidas crediticias superiores a las esperadas o unos costes de litigio superiores a sus expectativas.
A ello se suma que la interconexión de México y Sudamérica con la economía estadounidense podría tener un impacto negativo en los resultados de BBVA debido a la creciente incertidumbre política.
