La compañía emitió un comunicado el viernes, poco después del cierre de los mercados, para desmentir los rumores de un posible acuerdo entre ambas compañías. En concreto, la aerolínea aseguro que “no está participando ni interesada en ninguna discusión sobre una fusión con United Airlines”.
“Aunque pueden ser necesarios cambios en el mercado aéreo en general, una combinación con United sería negativa para la competencia y para los consumidores, y por lo tanto inconsistente con nuestra comprensión de la filosofía de la Administración hacia la industria y los principios de la legislación antimonopolio. Nuestro enfoque seguirá siendo ejecutar nuestros objetivos estratégicos y posicionar a American para ganar a largo plazo”, agregó la firma.
Los rumores surgieron después de que el CEO de United Airlines, Scott Kirby, plantease este escenario en una reunión celebrada el pasado 25 de febrero en la Casa Blanca con el presidente estadounidense Donald Trump. No obstante, la Administración Trump no se ha pronunciado oficial ni extraoficialmente al respecto.
Según dijo en enero el podcast ‘Stratechery’, el tamaño de la empresa resultante “ayudaría” a competir en vuelos fuera de Estados Unidos, especialmente de cara a aquellos viajeros que viajan a Oriente Próximo, que son más proclives a utilizar aerolíneas de esa región, como Emirates o Etihad Airways. “Si somos más grandes y tenemos más opciones para esos clientes, posiblemente sería más lógico que volaran con nosotros cuando viajen a Oriente Próximo”, afirmó Kirby.
No obstante, la operación podría haber enfrentado un intenso escrutinio regulatorio ante las preocupaciones por crear un monopolio en el mercado interior. Según la firma de datos del sector OAG, las dos compañías, junto con Delta Air Lines y Southwest Airlines, ya dominan alrededor del 80% de la capacidad doméstica. Así, una fusión entre United y American daría lugar a que ambas controlaran aproximadamente el 40% del mercado nacional estadounidense.
Pero puede que eso no fuese un problema para el Gobierno estadounidense. En declaraciones concedidas a ‘CNBC’, el secretario de Transporte, Sean Duffy, aseguró que Trump “disfruta viendo grandes acuerdos” y destacó que todavía “hay margen” para fusiones en la industria de la aviación. No obstante, Duffy sí recalcó que, “si hubiera una fusión entre algunas de las aerolíneas más grandes, tendrían que desprenderse de parte de sus activos“. “No queremos tener esta enorme infraestructura con una sola aerolínea en Estados Unidos; eso afectaría a los precios a largo plazo, porque implicaría una falta de competencia”, agregó.
Varios analistas y expertos del sector consideran que la fusión no tiene sentido, ya que reduciría significativamente la competencia y provocaría un aumento de las tarifas. “Sería la mayor fusión de todos los tiempos. No veo ni la más mínima posibilidad de que un tribunal la permita”, destaca George Hay, profesor de Derecho en la Universidad de Cornell, en declaraciones recogidas por ‘CNBC’.
Sin embargo, sí puede haber un argumento a favor de la fusión: las dificultades financieras que ha estado experimentando American Airlines. Sin ir más lejos, el mes pasado Simple Flying informó del descontento de pilotos y auxiliares de vuelo de la aerolínea con sede en Texas, respecto a su gestión y liderazgo, con el sindicato de auxiliares de vuelo APFA indicó la intención de sus miembros de hacer huelga si no se producían cambios en la dirección de la compañía.
No obstante, Dennis Tajer, portavoz del sindicato, afirmó que una fusión entre ambas compañías es “sin duda interesante”. “Hemos sido muy claros sobre nuestras preocupaciones respecto al bajo rendimiento financiero, operativo y de servicio al cliente de American Airlines bajo el equipo directivo actual. Siempre estamos interesados y abiertos a ideas que puedan dar la vuelta a nuestra aerolínea“, explicó en un comunicado.
