Y es que, aunque el comité está compuesto por 13 republicanos y 11 demócratas, el senador Thom Tillis ha prometido bloquear la confirmación hasta que termine la “persecución vengativa” contra el presidente Powell. “Hasta que Thom Tillis no esté satisfecho, la votación quedará empatada por 12 votos y no podrá someterse a votación formal en el Senado”, indican en ING Economics.
“El Comité Bancario del Senado (con una estrecha mayoría republicana de 13 a 11) probablemente bloqueará al nominado del presidente Donald Trump, Kevin Warsh, gracias al senador republicano Thom Tillis, quien probablemente se unirá a los 11 demócratas del comité para retrasar la aprobación mientras dure la investigación penal del Departamento de Justicia contra Powell. Por el momento, parece improbable que la investigación sobre Powell (relacionada con la renovación de la sede de la Reserva Federal y su testimonio al respecto) concluya pronto“, explican en Berenberg.
De hecho, el martes pasado, miembros del equipo de Jeanine Pirro (la fiscal federal del Distrito de Columbia que inició la investigación sobre Powell) realizaron una visita sorpresa a la obra de la sede de la Fed. Al día siguiente, Trump amenazó nuevamente con despedir a Powell si no abandona el organismo al finalizar su mandato como presidente.
En este sentido, cabe recordar que el mandato de Powell como titular del banco central estadounidense finaliza teóricamente el 15 de mayo, pero hasta que Warsh sea aprobado, permanecerá en el cargo, ya que su mandato como gobernador está programado para continuar hasta el 31 de enero de 2028.
“Es muy probable que la administración Trump impugne esta decisión (aunque no tenga argumentos legales sólidos) e intente nombrar a otra persona como presidente (¿el vicepresidente Philip Jefferson? ¿ o quizás el gobernador Christopher Waller?). El difícil camino que le espera a Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal —y las probables batallas legales que lo acompañarán— podría reavivar la dinámica de las ‘amenazas a la independencia de la Reserva Federal’: un dólar más débil y tasas de interés más altas en el tramo largo de la curva de rendimiento”, añaden desde la firma germana.
De momento, estos estrategas reiteran su pronóstico de un recorte de tipos de 25 puntos básicos en junio. No obstante, señalan que el riesgo ahora es que “si el nuevo liderazgo bajo Warsh no se consolida para mediados de junio, la Reserva Federal podría retrasar ese recorte de tasas de 25 puntos básicos y mantener una postura de ‘esperar y ver’ —especialmente si resurge la volatilidad en los precios de la energía—”.
¿UN NUEVO ‘TACO’ DE TRUMP?
La solución a todo este lío parece bastante simple. Trump solo tendría que abandonar la investigación contra Powell. Es más, la única razón por la que el senador Tillis quiere unirse a la minoría demócrata en el Senado para bloquear la confirmación de Warsh es la investigación en curso contra Powell.
“Sin la investigación penal, Tillis, quien de hecho aprueba las ideas de Warsh, no se opondría a su aprobación, y Powell dejaría la presidencia en cuatro semanas. Trump quiere que se vaya, y el propio Powell quiere irse cuando termine su mandato como presidente. Irónicamente, el caso contra Powell está dificultando que Trump lo reemplace”, comentan en Berenberg.
Sin embargo, incluso si la investigación de Powell concluye, el caso de la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, aún está en curso y podría tardar meses en resolverse.
“Los demócratas en el Senado, en nombre de la independencia de la Reserva Federal, podrían convencer al senador Tillis de unirse a ellos para bloquear la nominación de Warsh hasta que concluyan ambas investigaciones (y no solo la de Powell). Al fin y al cabo, ambas investigaciones son intentos de socavar la independencia de la Reserva Federal y obligar a la institución a acatar las órdenes de Trump, es decir, reducir los costes de endeudamiento”, subrayan desde la firma germana.
LA CREDIBILIDAD DE WARSH
Con este complicado telón de fondo, Warsh llega a su audiencia dispuesto a defender un banco central “estrictamente independiente”, que se centre exclusivamente en los campos de su doble mandato: inflación y empleo.
“Inevitablemente, se le preguntará a Warsh hasta qué punto comparte la visión del presidente. Imaginamos que indicará que, a largo plazo, unas tasas de interés más bajas resultan beneficiosas. Sin embargo, preservar la credibilidad del mercado es de suma importancia y debe haber una justificación”, afirman en ING Economics.
El aumento de los precios de los combustibles para vehículos, provocado por el conflicto con Irán, plantea desafíos a corto plazo en un contexto donde tanto la inflación subyacente como la general han superado el objetivo del 2% durante los últimos cinco años.
“Será cauteloso para no parecer demasiado conciliador. Esto podría intensificar los temores del mercado ante unas expectativas inflacionarias descontroladas, lo que provocaría un aumento de los costes de endeudamiento a largo plazo”, comentan estos expertos.
Por ello, su nombramiento no solo abre un debate sobre política monetaria, sino también sobre la independencia del banco central.
“Warsh lleva años criticando a la Fed y defendiendo cambios profundos. Su idea central es que la Fed ha tomado demasiado protagonismo en la economía, demasiada exposición de sus miembros, y que su actuación debería ser más limitada. Warsh ha criticado con dureza la extensión del balance de la Fed. En teoría, esto endurecería las condiciones financieras generando una menor liquidez en el mercado y mayores rendimientos de los bonos.En la práctica, podría provocar: subida de hipotecas, encarecer la deuda pública y desestabilizar mercados. Es decir, su estrategia podría parecer coherente en el papel, pero es difícil de implementar sin efectos secundarios importantes“, valora el analista Manuel Pinto.
El otro gran interrogante es político. Trump quiere recortes de tipos rápidos y agresivos. Warsh, aunque más flexible recientemente, tiene un historial de “halcón” contra la inflación. Esto lo coloca en una posición incómoda: si cede a la presión política, puede dañar la credibilidad de la Fed; si se resiste, puede enfrentarse directamente a Trump.
“Mi impresión es que Warsh representa un intento de cambio profundo en la Fed, pero llega en el peor momento posible para experimentar. Su éxito dependerá de tres factores: Su capacidad para convencer a otros miembros de la Fed, su independencia frente a Trump, y su flexibilidad para adaptar sus ideas si los datos no las respaldan. Si falla en alguno de estos puntos, su mandato podría ser corto o conflictivo. Si acierta, podría redefinir la política monetaria en la era de la inteligencia artificial. Pero hoy por hoy, lo más probable es que su ‘revolución’ encuentre más resistencia que apoyo“, concluye Pinto.

