El descenso del Leicester City a la League One —la tercera división inglesa— no solo supone un golpe deportivo histórico, sino que abre un escenario crítico a nivel económico que obliga al club a tomar decisiones inmediatas. Más allá de las pérdidas de 81,5 millones de euros registradas en 2025, la clave está en su plantilla: cara, extensa y preparada para luchar en la élite.
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