Hay películas que navegan una línea divertida entre realidad y ficción y ‘El diablo viste de Prada’ es una de ellas. La vuelta de la mítica comedia dosmilera supone también la de Meryl Streep a uno de sus personajes más emblemáticos. Basada en el libro homónimo de Lauren Weisberger, que a su vez estaba basado en sus experiencias reales como asistente en una revista de moda, Miranda Priestly estaba basada en Anna Wintour, editora de Vogue y una importante figura en el mundo de la moda desde los años 80.
Sería fácil suponer que Streep pasó horas y horas documentándose sobre Wintour como hacen tantos otros intérpretes cuando se trata de una figura real, pero la propia actriz confirmó que no es el caso. En una reciente aparición en el late show de Stephen Colbert, explicaba que sus inspiraciones fueron de hecho masculinas. Concretamente dos grandes figuras de Hollywood con las que ya ha trabajado en el pasado. “Básicamente estaba imitando a Mike Nichols todo el tiempo. Si Mike Nichols y Clint Eastwood tuvieran un bebé… sería Miranda Priestly”, decía en el programa.

La referencia de Nichols viene de una mezcla entre su humor y su seriedad en la dirección. Streep lo sabe bien, ya que ha trabajado múltiples veces con él a lo largo de su carrera, y ha descubierto cómo gobernaba el plató “con un humor un poco pícaro”. Es el mismo toque que quería darle a Miranda, alguien que es consciente en todo momento de su comicidad bajo su fachada seria. Fue una referencia que le admitió al propio Nichols, revelando en el plató que a él “le encantó” saberlo.
A quien no le reveló esta inspiración es a Eastwood. De nuevo, la autoridad es parte importante de la personalidad en el set del actor y cineasta, pero en este caso es su calma lo que la inspiró. “Clint nunca levantaba la voz. Hablaba y la gente se acercaba para oir lo que decía”.
¿Y qué hay de Wintour, la que había sido una inspiración desde el principio? No fue hasta recientemente durante la promoción de la secuela que ambas empezaron a posar juntas y Streep admitía su influencia. “Pensando en Miranda, y en volver al personaje 20 años más tarde, sí que pensé sobre Anna e intenté imaginar lo que sería llevar su responsabilidad y tener tanta curiosidad e interés en el mundo que ella debe tener”, decía a la propia Vogue.
Durante años, pronunciar en voz alta que Miranda estaba basada en Wintour parecía una especie de tabú. La novelista trató de evitarlo en sus primeras entrevistas y el director de la película original, David Frankel, tampoco quería apoyarse en las comparaciones. Ese halo de autoridad rodeaba a Wintour tanto como a Miranda en la ficción, y había algo de miedo con qué pensaría de la película. En última instancia las preocupaciones resultaron infundadas. Al menos públicamente Wintour ha admitido que encuentra muy divertida la película, si bien deja en manos del público si se parecen o no.
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La noticia
Meryl Streep solo tenía que imitar a Anna Wintour para ‘El diablo viste de Prada’. Resulta que su inspiración real fue totalmente distinta
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Espinof
por
Miguel Solo
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