El fútbol modesto ha vuelto a regalar una de esas imágenes que desafían cualquier lógica y que parecen extraídas de un guion de comedia. Durante el transcurso del encuentro entre el Real Sireti y el FC Oguz, correspondiente a la Divisia A (la categoría de plata del fútbol de Moldavia), se produjo un autogol que ya compite por ser el más bizarro del año. La acción comenzó con un remate defectuoso por parte de la ofensiva visitante; un tiro tan sumamente desviado de la portería que ni siquiera amenazaba con rozar los tres palos. Sin embargo, el destino del esférico cambió drásticamente al cruzarse con el cuerpo de un futbolista que se encontraba indefenso en el suelo.
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