Lo más interesante de la batalla judicial sobre inteligencia artificial que ha perdido Elon Musk es lo humana que resulta. Y no digo humana en el mejor sentido. Ni inteligencia. Inteligencia artificial solía sonar bien, a futuro. Ahora cuando dices que algo parece escrito por inteligencia artificial no es un piropo. Genera desconfianza. Los humanos también, pero a eso ya estábamos acostumbrados.
Elon Musk ha perdido su juicio contra Sam Altman. Ambos dirigen empresas tecnológicas valoradas en miles de millones de dólares que prometen transformar la civilización. Y se odian. Solían ser amigos, ya no. Y es el odio, el rencor, lo que llevó a Musk a intentar vengarse de Altman por el control de Open AI, la empresa de ChatGPT. Dos archienemigos. Qué humano todo.
La batalla judicial por Open AI que ha perdido Musk y ha ganado Altman (y Microsoft) no es una lucha entre el bien y el mal, ni una carrera para salvar la humanidad, como los magnates tecnológicos suelen retratar el desarrollo de la IA. Es la historia de una venganza.
Open AI empezó como una organización sin ánimo de lucro. Esa premisa le sirvió para atraer a algunos de los mejores ingenieros de Silicon Valley, seducidos por la promesa de un propósito loable de progreso tecnológico. También les era más fácil justificar así, con altruismo, entrenar a ChatGPT esquilmando contenidos con copyright sin dar explicaciones. En nombre de la ciencia y la paz mundial. Sin ánimo de lucro. Ja.
Luego Altman y Musk se enfadaron y Altman se quedó con el control de Open AI. Musk acusaba a Altman de pervertir el propósito sin ánimo de lucro de la empresa. Pero en el juicio se han visto emails que muestran que Musk conocía esos planes, pero perdió el control de este imperio de la IA que prepara su salida a bolsa.
Lo más interesante del juicio de Open AI ha sido el retrato de cómo funcionan los entresijos del poder de la IA en manos de estos hombres, autoproclamados guardianes del futuro de la humanidad. Tan poderosos y tan primarios.
¿Moraleja?
No parece muy seguro
que de estos dependa el futuro
